TRANSFORMACIONES CONTEMPORANEAS DE LA REPRESENTACION.

LA DEMOCRACIA MÁS ALLA DE LOS PARTIDOS.

“LA DEMOCRACIA DE AUDIENCIA”

¿Podría decirse que los vínculos representativos contemporáneos privilegian el aspecto “ascendente” o “descendente” de la representación?

 

No podemos hablar de representación sin hacer mención a las democracias contemporáneas, si la democracia es la “Sociedad histórica por excelencia” (Lefort: 1985), son muchas las diferencias que separan a las antiguas democracias directas de las nuevas democracias representativas, no obstante ello debido a lo complejo del lenguaje nos obstinamos en definir a ésta ultima como democrática (Manin: 2006). Aun así Manin encuentra en esta nueva forma de gobierno tanto elementos democráticos como no democráticos, que se expresan invariablemente en los nuevos vínculos representativos y que podemos analizar como aspectos ascendentes o descendentes de acuerdo al peso relativo de los cuatro principios que lo sustentan según el tipo de instituciones que lo conforman:

1) Quienes gobiernan son nombrados por elección con intervalos regulares.

2) La toma de decisiones por los que gobiernan conserva un grado de independencia respecto de los deseos del electorado.

3) Los que son gobernados pueden expresar sus opiniones y deseos políticos sin estar sujetos al control de los que gobiernan.

4) Las decisiones públicas se someten a un proceso de debate.

La institución central de la forma de gobierno representativo es la “Elección”, lo que para algunos autores este hecho representa un aspecto ascendente de la representación y otros lo acercan a una forma elitista de designar a los representantes, asociándolo a un aspecto descendente, pero no cabe duda de que se han ampliado los espacios de representación y con él, el numero de representados por lo que el procedimiento del voto se ha convertido una expresión ampliamente aceptada en las democracias contemporáneas.

Desde la época de las revoluciones (siglo XVIII) hasta nuestros días, las mutaciones que han sufrido las diferentes formas de Gobierno representativo que se sucedieron, suscitaron la más amplia gama de teorías, algunas que apuntan a relacionarlas a la mayor o menor distancia entre la Sociedad Civil y el Estado (Katz-Mair:1992), así podemos encontrar un carácter ascendente o descendente de la representación en tanto que la forma de gobierno cumpla un rol más intenso en aquella intermediación, estos autores discuten la postura de que los partidos de masas sean el paradigma de esta relación más intensa (si bien posee un fuerte componente ascendente en cuanto a representación) ya que únicamente son una instancia en el proceso evolutivo de los partidos políticos de dos siglos a esta parte, así sitúan a los partidos de masas y los partidos catch-all como emergentes de la sociedad civil, de la misma menara que Manin lo expresa con la “Democracia de partidos” de principios del siglo XX.

Ambos autores oponen a los Partidos de masas en contraposición a la forma de los partidos de “Cuadros” (Katz.Mair:1992) o el “Parlamentarismo” del siglo XIX y principios del XX (Manin:2006) y a los contemporáneas partidos Cartel, done se observan un claro componente descendente de la representación ya que este tipo de partidos :“Cartel”, se separan definitivamente de la Sociedad Civil pasando a ser un Agente del Estado, tomando la actividad política como profesión y que supone brindar un servicio público a la comunidad (Katz-Mair:1992).

Quien más tajantemente ha descripto a la democracia representativa como un vínculo descendente desde los gobernantes hacia los gobernados ha sido Joseph Schumpeter dado que entiende que los electores no toman decisiones en relación a los asuntos públicos y que el pueblo no gobierna indirectamente al elegir a sus representantes, sino que se establece una lucha entre los caudillos políticos para obtener el favor de los votos del pueblo a través del cual toman las decisiones por Aquél. Esta postura ha recibido críticas de distintas corrientes de pensamiento a raíz de evolución constante de los partidos políticos en la época de la democracia representativa, más recientemente las posturas que aluden al populismo como el emergente de una nueva lógica política, establece una relación dual de la representación, donde: “para la emergencia de un pueblo es condición sine-qua-non el momento de identificación con el significante vacío que puede operar como un momento de inflexión solo porque representa una cadena equivalencial”(Laclau: 2005), esto puede entenderse que hay momentos en la construcción de un pueblo en que la representación es ascendente , pero llegado a un punto la representación muta a descendente, en palabras de Lacalu: “Este doble movimiento es el locus de una tensión”. [1]

Lo que desde el sentido común puede verse como una crisis de la democracia de partidos, Manin entiende que hay una “Metamorfosis del Gobierno Representativo” , inmersa dentro del marco de la evolución de la representación política en occidente a partir de su invención. Si durante años la representación descansaba sobre la confianza de los votantes y los partidos políticos, en la actualidad “el escenario publico esta cada día más dominado por expertos en opinión pública, especialistas en medios y periodistas en los que cuesta ver el reflejo de la sociedad” (Manin: 2006); lo que nos introduce de lleno en lo que el mismo autor denominó “La democracia de audiencia” (Manin:2006). En este tipo de vínculo representativo el personalismo y la autorreferencia de los candidatos son valores que se ponen en juego en cada elección y no la pertenencia social, económica o política de los electores, esto podría entenderse como un aspecto tanto ascendente como descendente de la representación , pero la idea de cómo operan los estudios de opinión pública e imagen con su lógica de escenario y audiencia, iniciativa y reacción, nos muestra claramente el aspecto descendente en esta nueva forma de gobierno representativo ya que la autonomía de los representantes está regida por esa lógica. Además, si bien la opinión pública es libre de expresar sus preferencias lo que puede verse como un aspecto ascendente, todo se hace a través de los medios de comunicación masiva y entrevistas dirigidas a públicos segmentados, acotando el margen ascendente de la representación y frustrando la decisión por deliberación actuando únicamente como reacción.

Finalmente, en la nueva democracia de Audiencia y de acuerdo a los principios del gobierno representativo, los vínculos representativos contemporáneos privilegian el aspecto claramente descendente de la representación.

[1] La frase completa de E. Laclau: “Como sabemos, este doble movimiento es el locus de una tensión. La autonomización del momento totalizador más allá de cierto punto destruye al pueblo al eliminar el carácter representativo de esa totalidad. Laclau, Ernesto, (2005) Representación y democracia. “La construcción de un pueblo” pp. 205.

Autor: Rubén Lyall (Buenos Aires:2014)

Bibliografía:

Lefort, Claude (1985). “El problema de la democracia”. Revista Opciones 6: 73-86

Manin, Bernard (2006). “Los Principios del Gobierno Representativo”. Madrid. Alianza Editorial.

Katz, Richard – Mair, Peter (1992) .  Parties politics, 1,1995, “La transformación de los modelos de partidos y de la democracia de partidos”, El partido Cartel 5-27 . Traducción de María Giménez Buedo.

Laclau, Ernesto (2005). La Razón Populista, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Capitulo 6: Representación y Democracia. “Las dos caras de la representación”, pp.199-207

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